25. nov., 2016

CORAZÓN


Un día, sin aviso, te sentí
Aletear dentro del pecho.
Tus alas batían fuerte
Rompiéndome los huesos.

No sé muy bien cómo
Escapaste de mi cuerpo,
De repente vi tu sombra
Saliendo veloz al cielo.

Volabas alto, ¡muy alto!
Cada vez más lejos del suelo.
Alto creías volar, pero,
Aquello nunca fue Sol,
Corazón, solo fuego.
Intenso, breve, pasajero.

La caída, tan dura…
Tan chamuscadas las plumas.
La esperanza, perdida,
Una sima oscura.

Fue largo, pero llegó.
Las llagas tuvieron cura.
De tus fuertes alas
Arrancaste negras plumas.
Ahora estaban desnudas.
Quedaron a tu espalda,
Vacías, atadas, mudas.

Y comenzaste a caminar,
Sin pausa, sin llanto.
-¿Por lo que he perdido
Tal vez debería llorar?
No, mejor seguir andando.-

Andando…
Andando…

Por el limo suave.
Por el duro asfalto.
Por la hierba fresca.
Por el suelo áspero.

A veces se te ve solo
Junto a ese acantilado
Las alas abiertas
Mirando callado.

En esas veces aún
Te siento pensar:
“tuve suerte, mucha suerte,
Suerte de haber volado
Movido por corrientes
Cálidas, subiendo
Hacia mi ocaso.
Pero más suerte tuve
De haber andado…

Por el limo suave
Por el duro asfalto.
Por la hierba fresca.
Por el suelo áspero.

Conociendo los rincones
De otros corazones,
-¿Menos intensos?
No, más humanos.-
Corazones llenos,
Llenos de vida,
Manchados de barro,
Barro…
De haber andado"

Alba Martín Gómez